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viernes, 17 de abril de 2020

VIERNES 17 DE ABRIL

Hola familias:

El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. Tito Livio
Hoy vamos a terminar con estas entradas especiales que estos días estamos dedicando a los sentimientos, y queremos hablaros de otra emoción que sin duda nosotros estamos sintiendo; y sin poder evitarlo, transmitimos a nuestros pequeños: el MIEDO.
Como dice la cita, el miedo, en cierto modo, nos hace ver las cosas peor de lo que ya son. En estos momentos que estamos viviendo, seguramente TODOS estamos invadidos por infinidad de miedos. Esto es normal, ya que la incertidumbre y el desconocimiento a lo que va a venir nos origina esto, miedo. Tenemos miedo por nuestra propia salud y la de los nuestros, por nuestro trabajo, por lo que nos puede venir en un futuro próximo, por cuánto va a durar esta tremenda situación... Como veis, si como adultos tenemos infinidad de miedos, nuestros peques están en la misma situación.
Podemos pensar que los miedos que sienten los niños estos días están infundados, pero ¿acaso pensamos que son ajenos a los miedos que en este momento podemos tener nosotros?, ¿a los que les transmitimos y a los que perciben? Igual es el momento de plantearnos realmente qué es el miedo.

¿Qué entendemos por miedo?
El miedo, también conocido como “temor” aparece cuando crees que vas a sufrir un daño, un daño de cualquier tipo. Cuando este miedo crece muchísimo puede convertirse e terror y aquí es cuando perdemos el control. Como todos los sentimientos, tiene una función, y en este caso es la supervivencia, ya que nos ayuda a estar alerta ante los peligros. El problema se origina cuando ese miedo va a más y se convierte en terror; ya que terror nos paraliza y no nos deja pensar de forma coherente.  La situación que ahora estamos viviendo está llena de hechos negativos, así que el miedo y el terror se encuentran a la vuelta de la esquina. En este sentido, nuestro primordial objetivo es intentar gestionar el miedo para que no derive en terror.

Si nos centramos en los miedos infantiles, SON EVOLUTIVOS Y NORMALES a cierta edad, cambiando el objeto temido a medida que el niño va creciendo. Nuestros hijos pueden sentir miedo al separarse de nosotros, a los monstruos, los fantasmas, las oscuridad , a los animales… Después hay otro tipo de miedos que surgen cuando viven situaciones difíciles o excepcionales como la que nos encontramos ahora. En estos casos los miedos ya no son tan infundados y pueden ser más diversos:  a que algún familiar enferme, que sea él mismo el enferme... Es decir, esta situación no deja de ser una experiencia vital extraordinaria que TODOS estamos viviendo de un cierto modo “traumático” y TODOS estamos teniendo reacciones emocionales diversas.

¿en qué parte de nuestro cuerpo percibimos el miedo?
Como en el resto de emociones, es importantísimo que los peques sitúen el miedo en su propio cuerpo. Puede ser en el pecho, en la cabeza, en el estómago...  Cuando lo tengan localizado, vamos a tratar de afrontar este miedo e intentar superarlo para que no derive en un terror.

Sin lugar a dudas, para poder tratar el miedo en nuestros peques tenemos que tener en cuenta ciertos aspectos muy importantes:


NUNCA RIDICULIZAR AL NIÑO, por extraño que nos parezca el miedo. 
No debemos reñirles ni obligarles a cambiar la actitud...
Así no conseguiremos lo que perseguimos, que no es otra cosa que consigan manejar sus miedos; es decir, que sean capaces de gestionar esa emoción. Tenemos que tratar de mostrarle TRANQUILIDAD sin que piensen que no tenemos en cuenta lo que sienten. Si nos mostramos nosotros excesivamente preocupados, agravamos el problema…

AFRONTAR JUNTOS LOS MIEDOS ya que, en cierta medida la solución  
al malestar que les producen los miedos es afrontarlos, no evitarlos. Este proceso lo tenemos que llevar a cabo  poquito a poquito, celebrando los  logros y sin dar importancia a los retrocesos.

En estos momentos,  los adultos tenemos que EVITAR CONVERSACIONES en las que ponemos de manifiesto nuestros miedos (algo muy difícil porque queremos saber datos, preguntamos por familiares enfermos…) Intentemos evitar que nuestros peques lo escuchen, bastante tienen con lo que les transmitimos inconscientemente, incluso de forma no verbal.

Una vez que hemos reconocido el miedo , estamos listos para afrontarlo, y para HABLAR de ello. Si hablándolos y afrontándolos vemos que los miedos continúan,  os vamos a poner dos recursos que, oye, no sabemos muy bien porqué ni porqué no, pero en muchas ocasiones funcionan. Vamos a verlas:

Pócima del miedo



Muñeco atrapa miedos
Si sois manitas con la costura podéis crear un muñeco en una boca con cremallera. El peque deposita ahí sus miedos (que podemos escribir en un papelito) y  ahí quedan guardados para que no salgan. Además de con  telas, se puede hacer con cartulinas o con lo que se os ocurra.

Os animamos de verdad a hablar del tema, a escuchar a nuestros peques y a pensar  con ellos cómo podemos ayudarles. Escuchemos, respetemos sus miedos y tratemos por todo los medios de no contagiarles los terrores que esta situación nos genera a nosotros. En definitiva, acompañémosles ayudándoles en las dificultades que se les plantean.

Y como siempre, no hay nada mejor que un cuento para llegar a ellos. Sabéis que a nosotras nos encanta este recurso, y son varios los que tratan muy bien el tema del miedo. Por eso, queremos compartir con todos vosotros nuestro preferido: YO MATARÉ MONSTRUOS POR TÍ

Y nada más por esta semana familias. De todo corazón os decimos que en estos momentos nosotros mismos debemos pararnos a pensar qué sentimos, pero es importantísimo tratarlo también con ellos. Sabemos que es difícil, pero es necesario y os aseguramos que conseguiréis un resultado estupendo.
La próxima semana (sin dejar estos temas de lado porque siempre tienen que estar presentes) volvemos a las actividades habituales. Vamos a tratar de recuperar un poco las rutinas y a seguir ayudando a estos peques a seguir creciendo.
ÁNIMO FAMILIAS, ENTENDEMOS Y VALORAMOS VUESTRO ESFUERZO. Sabéis que contáis con nosotras siempre así que os mandamos un abrazo muy fuerte. Nos volvemos a leer el Lunes.



jueves, 16 de abril de 2020

JUEVES 16 DE ABRIL

HOLA FAMILIAS

"No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí que puedes evitar que anide en tu cabellera" PROVERBIO CHINO

Como ya os comentábamos ayer, en esta situación nueva que estamos viviendo es normal que nuestras emociones estén “a flor de piel”. Y es posible que una de las que nos visite a ratos sea la tristeza. La TRISTEZA aparece con la FALTA, y nos faltan de repente los momentos con los abuelos, tíos, amigos, profesores. Así que es lo más normal sentir cerca a la tristeza.

Pero ¿Qué es exactamente la tristeza?
Como he dicho antes, la tristeza aparece por la falta, es una emoción que nos genera malestar. La tristeza es un sentimiento muy fuerte que nos indica que algo no va bien en nuestro interior y que debemos buscar la manera de estar mejor,  es un sentimiento muy importante porque además también nos enseña valores que hay que saber interpretar. Por qué ¿quién no se ha sentido triste, aunque sea un ratito, estos días? por no poder ir a ver a los abuelos, jugar con los primos, ir al cole, ver a los amigos…
Nadie está exento de estar triste, ni siquiera los más pequeños.
La tristeza en los niños no es una excepción, al igual que en los adultos, es una emoción esencial y necesaria. Y sin ella, no podríamos hacernos a la idea de lo que es la alegría. Por eso nosotros los adultos, debemos estar ahí para cuando los peques nos necesiten. Educarles para regular y ser conscientes de sus emociones, es clave para que luego, sean capaces de expresar cómo se sienten.
Todos los padres queremos que nuestros hijos sean felices, ¿Quién nunca se ha planteado esto? Seguro que todos ¿verdad? Muchos piensan que la felicidad es una meta que se debe conseguir, pero la felicidad es un camino que no está exento de momentos tristes... si no hay tristeza no hay felicidad. Pero, ¿qué les enseña a los niños este sentimiento de tristeza?
  • Si existe la tristeza también existe la felicidad.
  • Aprenderán a tolerar la desilusión, la frustración, el fracaso o la injusticia.
  • A veces se pierde y a veces se gana.
  • Los demás también se ponen tristes.
  • La tristeza nos ayuda a buscar soluciones que nos ayuden a estar mejor.





Pero también te digo que tenemos la suerte de que la tristeza es una emoción pasajera, tenemos que utilizar todos los recursos que las personas tenemos para que se vaya y deje espacio a emociones más gratificantes como son la tranquilidad, la alegría…. Incluso la felicidad que también podemos sentir en estos días.
Por lo tanto, tenemos que ofrecer a los niños las herramientas que les permitan expresar la tristeza. Pero, ¿cómo podemos conseguir esto?

Lo primero que tenemos que hacer es PARTIR DE QUE ES ALGO NORMAL, y como algo normal que es, es imposible evitar que los niños se sientan tristes al igual que es imposible que nosotros no sintamos tristes en algún momento estos días. Tenemos que hacerles ver que entendemos su tristeza y que a nosotros nos pasa lo mismo. Por ejemplo, compartiendo con ellos algún momento en el que nos sentimos decaídos, explicándoles que es o que nos pasa y porqué. Hablar de las situaciones en las que es normal sentirse triste, comentar con él lo que haces tú cuando estás triste…

Lo segundo, es ayudar a nuestros hijos a descubrir que es la tristeza, y para ello VAMOS A SENTIRLA EN NUESTRO CUERPO cuando nos invade.
La manifestación más común de la tristeza es el llanto y las lágrimas, la preocupación, la seriedad... Y la podemos situar en el cuerpo. Cada uno de nosotros la siente en diferentes partes, vamos a guiarles a ellos con preguntas para que la localicen en su cuerpo y así puedan identificarla en momentos posteriores.
Una vez que ya la tenemos localizada, vamos a darles a nuestros peques las herramientas necesarias para que entre lágrima y lágrima, aparezcan rayitos de sol que nos permitan ponerlos en práctica e ir caminando hacia la alegría.
·        La terapia del abrazo: ayudan no sólo a sentirnos bien, sino también a reducir la tensión y a aumentar  la autoestima. El contacto físico del abrazo llena de energía tanto al que abraza como al que recibe el abrazo. ¿Por qué no jugar al juego de los abrazos? Vamos a darnos abrazos de muchas maneras, hay abrazos de osos, de mejilla, de sándwich, impetuoso, de espalda, grupales. Dibuja abrazos y mándaselos a las personas que te importan.
·        Hacer una lista de las cosas buenas que le han pasado hoy. Le ayudará a ver todo lo bueno que tiene a su alrededor. A veces nos olvidamos de las cosas buenas de la vida. ¡Pero hay muchas! Antes de ir a dormir, cada uno buscará 3 cosas buenas que le han pasado ese día, y las meteremos en una caja, que la llamaremos la caja de la alegría.
·        El bote de las lágrimas, con ayuda de los papás vamos a dibujar lágrimas y a escribir dentro de ellas cosas que nos ponen tristes y a guardarlas en un bote.
Puedes probar todos estos trucos y tú decides cuál es tu preferido o buscar alguno que se te ocurra.

Os animamos de todo corazón a que pongáis esto en práctica. Sabemos que no es fácil, pero de verdad que merece la pena. Todo lo que os hemos contado lo vais a poder ver de una forma mucho más bonita a través de unos maravilloso cuentos, "LAGRIMAS BAJO LA CAMA" y “QUE LE PASA A MUGAN”
Disfrutadlo junto a vuestros hijos. "LAGRIMAS BAJO LA CAMA" y “QUE LE PASA A MUGAN”

Familias, muchísimo ánimo, muchísimas gracias por estar ahí y un abrazo fortísimo de todo el Equipo de Infantil.


miércoles, 15 de abril de 2020

MIÉRCOLES 15 DE ABRIL

Hola familias

“El que de la ira se deja vencer, se expone a perder” Anónimo.

Ahora que habéis leído la cita, os podéis hacer una idea de qué vamos a hablar, ¿verdad?
Como ya os comentábamos ayer, en esta situación nueva que estamos viviendo es normal que nuestras emociones estén “a flor de piel”. Y es posible que una de las que nos visite con mucha frecuencia sea el enfado y la rabia o ira; emociones que en los niños se manifiestan en forma de rabietas.

      Pero ¿Qué es exactamente la ira o rabia?
Podríamos decir que es el resultado de una frustración. La ira o rabia es una emoción que nos generan malestar y surge cuando ocurre algo a nuestro alrededor que nos enfada y no somos capaces de gestionar de una manera adecuada. Pero como emoción que es, tiene una función. Cuando aparece la ira, nuestro cuerpo nos está avisando que hay algo que nos molesta y que tenemos que solucionarlo. Y estos días… ¡anda que no hay cosas que nos enfadan! No podemos ir al parque, ver a la gente que queremos, no nos dejan ver la tele todo lo que nos gustaría, los papás tienen que hacer otra cosa y no me hacen caso, hay un puzle que no me sale, etc…
Por ello no es prudente anular la rabia o la ira, es decir, no conseguiremos nada si cuando nos viene este sentimiento nos limitamos a enfocar nuestra atención en otra cosa. Lo prudente será reconocer la ira y luego poder controlarla o manejarla. Es decir, tenemos que ofrecer a los niños las herramientas que les permitan expresar la ira de una forma adecuada sin tener que recurrir a gritos, violencia o pataletas. Pero, ¿cómo podemos conseguir esto?

Lo primero que tenemos que hacer es PARTIR DE QUE ES ALGO NORMAL, y como algo normal que es, es imposible evitar que los niños se enfaden al igual que es imposible que nosotros no sintamos enfado en un momento determinado. Tenemos que hacerles ver que entendemos su enfado y que a nosotros nos pasa lo mismo. Ejemplo: (entiendo que te encuentres así. A mí, cuando era pequeño y no conseguía hacer los puzles me pasaba algo parecido. De hecho, ahora también me pasa algunas veces ¿sabes? "el otro día, cuando estaba haciendo el bizcocho, me confundí con los ingredientes y no me salió. Eso me hizo sentir mal y me enfadó, pero si hubiese tirado todo por el suelo, no me hubiese encontrado mejor y además, hubiese tenido que limpiar toda la cocina. Lo que hice fue parar, respirar despacito y ponerme a hacer otra cosa. Al día siguiente me salió un bizcocho delicioso")

Una vez que hemos normalizado la situación, se trata de ayudar al niño a descubrir qué es lo que ha originado el enfado, que nos lo cuente, y ayudarle a reconocer QUÉ ES LO QUE HA NOTADO EN SU CUERPO cuando le ha invadido esa emoción. Podemos ayudarle dándole pistas: ¿notas que te duele el dedo del pie? o notas como un nudo en la garganta que parece que te ahoga, o quizá como un fuego que empieza a arder entre el ombligo y las costillas…
Con esto, estamos tratando de que el niño conozca qué es lo que pasa en su cuerpo cuando empieza a aflorar la emoción y que pueda poner remedio antes de que esta esté fuera de control.
Estas dos primeras pautas no deben llevarse a cabo cuando el niño está en pleno ataque de ira. En este momento es difícil negociar o hablar con él, pero cuando la rabieta ha pasado, ese sí es el momento de charlar sobre lo que ocurrió, aquello que desencadenó un comportamiento que le hizo daño a él y a los demás; y de la necesidad de buscar la forma de que aparezca los menos posible.

Y por último, lo que nos queda es dar herramientas a los peques para que consigan PASAR DEL ENFADO (en el mejor de los casos) O LA IRA (si se le ha ido de las manos)emociones que le producen  malestar, a OTRA EMOCIÓN QUE LE LLEVE A LA CALMA. Son varias las herramientas que nos van a permitir este paso de una emoción a otra. A cada niño le puede venir bien una. Nosotras os vamos a dar alguna pista, pero os invitamos a que cada uno busque sus trucos, vosotros sois los que mejor conocéis a vuestros hijos, y vais saber mejor que nadie qué es lo que mejor le va a venir al peque:
  • Respirar lentamente cogiendo el aire por la nariz (como si estuviésemos oliendo una flor) y sacándolo por la boca despacito (como si estuviésemos apagando una vela). Hacer esto varias veces hasta que estemos más tranquilos.
  • Descargar la energía en una pelota (tipo antiestrés)
  • Tumbarse en el suelo con un barquito de papel en la tripa y respirar profundamente notando cómo el barquito navega gracias a nuestras respiraciones.
  • Es posible que algunos niños necesiten estar solos buscando un rinconcito que les ayude a bajar a la calma, etc.

-     Pero papás, lo más, lo más, lo más importante de todo es sin duda: MANTENER LA CALMA. Los padres tenemos que dar ejemplo ante una reacción de ira en el niño y evitar gritarle o zarandearle. Para que el pequeño aprenda a manejar la ira, ha de ver cómo nosotros lo logramos, incluso en momentos en los que es fácil perder la paciencia. De hecho, ante un ataque de ira en el niño, es posible que si nuestra respuesta es agresiva, el enfado en el niño aumente aún más. Si es necesario, es preferible que te retires hasta que recuperes el control.
Os animamos de todo corazón a que pongáis esto en práctica. Sabemos que no es fácil, pero de verdad que merece la pena. Todo lo que os hemos contado lo vais a poder ver de una forma mucho más bonita a través de un maravilloso cuento, "TENGO UN VOLCÁN" que tuvimos la gran suerte de que cayera en nuestras manos. Disfrutadlo junto a vuestros hijos. TENGO UN VOLCÁN

Familias, muchísimo ánimo. Vamos a intentar controlar la erupción de nuestro volcán, para ayudar a que nuestros hijos puedan controlar la suya. Muchísimas gracias por estar ahí y un abrazo fortísimo de todo el Equipo de Infantil.





martes, 14 de abril de 2020

MARTES 14 DE ABRIL

Hola familias


¿Cómo han ido estos días? ¿Qué tal van esos ánimos? ¿Cómo lo vamos llevando?

     Bueno, desde el Equipo de Infantil queremos aprovechar estos días para hablar un poco precisamente de esto; de cómo se sienten los niños y de cómo nos sentimos nosotros. A medida que van pasando los días tenemos la sensación de estar montados en una montaña rusa de emociones, ¿verdad?. Tanto los niños como nosotros, los adultos, estamos pasando una situación en la que es muy complicado gestionar nuestro estado de ánimo.
     Estos días los más pequeños nos ven preocupados, escuchan la palabra muerte con mucha más frecuencia de lo habitual... y perciben la situación a través de lo que nosotros les transmitimos.
     Además los hemos sacado de sus rutinas, no ven a sus amigos ni salen a hacer sus habituales actividades de ocio. Esto genera muchísimas emociones contradictorias, en ellos y en nosotros. Nos parece muy importante que los niños expresen sus emociones tal y como ellos las sienten y ayudarles a gestionarlas para mejorar su bienestar. También los adultos, es muy posible que, en muchas ocasiones nos veamos sobrepasados, con el paso de los días incluso con mayor frecuencia. La mejor herramienta que podemos utilizar es la honestidad emocional, haciéndoles saber cómo nos sentimos nosotros. En muchas ocasiones, coincidiremos con ellos; y es el  momento de hablar de lo que esperamos o necesitamos de ellos y de lo que ellos esperan o necesitan de nosotros.
Por ello es necesario aceptar nuestras emociones e intentar regularlas desarrollando estrategias como la tolerancia a la frustración, control del miedo, de la rabia...
Sin lugar a duda debemos de normalizar las emociones, tanto adultos como niños. Estamos ante una situación extraordinaria que está dando lugar a unos giros emocionales que no reconocemos en nosotros mismos, por lo que en muchos momentos nos cuesta entender a los peques de la casa. 

Tenemos las emociones muy liadas....

     Consideramos que para que ellos puedan gestionar todos esto a su nivel, nosotros como adultos tenemos que tratar de gestionar las nuestras.
Hoy queremos  que nos paremos todos un poco a reflexionar sobre ello, y en los días posteriores vamos a centrarnos en cada una de las emociones que con mayor probabilidad están surgiendo a diario en nuestras casas. Vamos a tratar también de proponeros algunos recursos que nos lleven a reconducir, dentro de lo posible, estas emociones. Sabemos que es difícil tanto gestionar nuestro propio estado emocional como atender el de los más pequeños. Sin embargo, es algo totalmente necesario. 
   Es muy importante detectar el estado emocional de los niños, pero normalmente nos dan pistas que nos ayudan a ello:

  •  La ira suele manifestarse en forma de rabietas.
  •  La tristeza suele manifestarse con el mal humor.
  •  El miedo puede manifestarse con comportamientos de timidez.

     Así que nuestro consejo para hoy no es otro que pararnos a hablar con nuestros hijos de forma clara. Abordar cómo estamos viviendo esta situación y preguntarles y escucharles cómo lo están viviendo ellos. 
Además, nos gustaría marcaros unos consejos que nos ayudarán muchísimo a gestionar todos estos aspectos:
  • Mantener rutinas en la medida de lo posible. Hay tiempo para todo: tareas, ayudar en casa, ocio, etc. Ya os hemos dicho muchas veces que las rutinas dan seguridad al niñ@ y les ayuda a situarse.
  • Si vuestro peque está preocupado por la situación, hablar de ello con calma.
  • Responder a sus preguntas de forma clara y concisa, siempre a su nivel.
  • Aprovechar esta situación para hablar con vuestro hijo evitando ser críticos con ellos, haciéndoles ver que lo que sienten es muy importante para nosotros.
En definitiva, queremos echaros una mano para poder gestionar emocionalmente esta situación tan extraña que estamos viviendo. Nos parece muy importante abordar el tema. Daros cuenta que, con el paso del tiempo, vamos a recordar lo que nos hicieron sentir todas las vivencias que tuvimos. Lo que perdura es cómo nos sentimos cuando vivimos un hecho concreto; esto es lo que los peques recordarán de esta situación.

   Dicho esto familias como ya os comenté, estos días hemos tenido dos cumpleañeras en nuestra clase, FELICIDADES A ELENA Y A MARÍA¡¡¡¡ Ay madre que ya tienen 5 añazos también, que alegría. Como no podemos hacerlo en persona, os cantamos desde casa el cumpleaños feliz. Esperamos que lo hayáis pasado genial en las celebraciones. Y vuestros compañeros de clase supongo que os habrán hecho un dibujo supergenial, si no lo habéis hecho aún, ya sabéis, dibujamos con lápiz, pintamos con pintura y les hacemos un dibujo a cada una muy bonito, lo guardamos en la carpeta para cuando volvamos a clase, vale chic@s???
BESAZO ENORME PARA TODOS.